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Desórdenes alimentarios
A menudo, el tratamiento de desórdenes alimentarios necesita la intervención de diferentes profesionales. Es por ello que desde Centre Pra-ita los tratamos desde un enfoque multidisciplinar. Cada persona tiene una relación distinta con la comida, y el trabajo de psicología que realizamos se basa, fundamentalmente, en elaborar la relación de cada persona con la alimentación, tanto de cara a uno mismo (nivel intrapsíquico) como a nivel familiar (sistémico) y social, así como en su dimensión espiritual. Cada caso es diferente, y por ello, realizamos una evaluación personalizada y un tratamiento enfocado a las necesidades particulares de cada paciente, que serán diferentes en función del nivel de gravedad. Según las necesidades de cada persona, contamos con la colaboración de profesionales de diferentes ámbitos, como psiquiatras, ginecólogos, nutricionistas, o médicos del ámbito que sea necesario.
El grupo Pra-ita
Si bien en la sociedad de lo que formamos parte tenemos tendencia a sentirnos solos, en Pra-ita sabemos muy bien que nuestro mismo malestar lo comparten otras personas. Por ello, nuestro centro no se entiende sin el grupo Pra-ita, una pequeña comunidad de la que forman parte personas con diferentes tipos de trastornos alimentarios, situados en niveles distintos de gravedad. Personas con anorexia, bulimia, sobrepeso, obesidad, ortorexia, vigorexia y otros tipos de TANE, así como personas con una larga trayectoria de dietas y descompensaciones que las han llevado a mantener una relación de amor-odio con su cuerpo, comparten este espacio en el que se elaboran todas aquellas dificultades, bloqueos, emociones, relaciones y necesidades que forman parte del desorden alimentario. El espacio de grupo ayuda a ser más consciente del espíritu hambriento que lleva cada uno en su interior, y a encontrar un significado más profundo a lo que uno come, al cuerpo que tiene y a la persona que es. A la vez, el grupo sirve como un sostén y apoyo entre todas las personas que lo integran, y que gracias a él comprenden mejor su forma de relacionarse y vincularse a los demás.
Adolescencia
La adolescencia es una de las etapas más complejas de la vida. En este período, los humanos nos descubrimos como seres independientes, separándonos por primera vez de nuestros padres y buscando encontrarnos a nosotros mismos. En esta etapa, llena de retos, los adolescentes emprenden un camino de soledad plagado de inseguridades, en el que conviven el afán de independencia y la constatación de no ser, todavía, seres completamente autónomos. A pesar de las dificultades que plantea, es una etapa privilegiada en la que los adolescentes tienen la oportunidad de aprender y desarrollar su personalidad, de descubrir sus talentos y oportunidades. A veces es necesario llevar a cabo un acompañamiento y orientación durante esta etapa de la vida. En Pra-ita lo hacemos desde una terapia sistémica, ayudando a los adolescentes en su desarrollo e incluyendo a los padres en el proceso.
Terapia individual
La atención individual es un espacio de colaboración entre la persona y el terapeuta. Adaptada al ritmo y a la manera de proceder de cada persona, la terapia individual se enfoca a dar solución a cualquier situación que genera malestar o bloqueo a la hora de avanzar. La terapia individual se dirige tanto a personas que buscan su propio camino, y están decididas y motivadas a llevar a cabo un proceso personal más profundo, como a personas con patologías más graves que requieren una terapia propia de la psicología clínica.
Terapia de pareja
La pareja es un sistema formado por dos personas. Cada ser individual trae consigo, como una mochila, su sistema familiar, sus propias normas y formas de comunicación. Por ello, no es extraño que al poner estas mochilas en común surjan conflictos en la pareja. En esta terapia se abordan los conflictos, las dificultades a la hora de relacionarse y comunicarse, así como los procesos de separación y duelo derivados de la vida en común.
Terapia familiar
La terapia familiar aborda a la familia en su conjunto, y busca la mejora de su funcionamiento. El objetivo es lograr, en función de las necesidades de cada familia, la comprensión y el apoyo emocional entre los miembros. Por ello, se dota a las familias de estrategias para afrontar y resolver los conflictos y las situaciones problemáticas que surgen en los momentos difíciles. A través de una visión integral del sistema familiar, la terapia se lleva a cabo en función de las necesidades de cada familia en particular, pudiendo plantear sesiones con sólo algunos de los miembros o incluso individuales, sin perder nunca de vista el conjunto.
Terapia de grupo
Un grupo de terapia, sea cual sea su naturaleza que le une, es un espacio único. En él podemos aprender el arte de estar en contacto con nosotros y darnos cuenta cómo nos relacionamos con los demás. El grupo fortalece una nueva manera de encontrarse y existir con los demás, ante la necesidad de encuentros más cooperativos que competitivos, y permitir dar espacio a nuestro ser más auténtico. La finalidad es tomar conciencia de cómo funcionamos en nuestras relaciones y cómo aprender a disfrutar las, ser asertivos, responsables de nuestras actitudes respecto al otro y arriesgarse a encontrarse con uno mismo y los demás de una manera más auténtica. Los componentes del grupo a la vez son un sostén y cuidado para cada uno.