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Comer es uno de los grandes placeres que nos ofrece la vida pero vivimos en una sociedad que ha fomentado que el acto de comer se convierta en un estado de tiranía y sufrimiento.

Para los seres pra-ita,  alimentarse implicaba un autentico suplicio. La palabra pra-ita procede del sánscrito y hace referencia a unas criaturas mitológicas que jamás podían colmar su hambre y su sed, padeciendo por ello un gran sufrimiento. La palabra evolucionó, y puede traducirse como “espíritu hambriento”.

En nuestro mundo occidental y moderno, podemos encontrar en cada uno de nosotros este ser pra-ita, un espíritu hambriento que nunca colma su necesidad de bienestar. Es nuestro ser insatisfecho.

Lo importante es que, al igual que los monjes budistas podían liberar a estos seres a través de ofrendas y compasión, nosotros podemos liberar a nuestro propio ser pra-ita a través de una nutrición consciente, física, psicológica y espiritual, que nos permita lograr una salud plena.

Pra-ita nace de la curiosidad inagotable de su fundadora, Mariona Ribas, y de sus ganas de experimentar, crecer e investigar para ofrecer una terapia integral y personalizada, alejada del carácter tradicionalmente aséptico, y enfocada en la manera de ser y estar en la vida de cada persona.

Frutas, cremas de verduras y tartas encuentran su espacio entre las paredes del centro, entre libros de psicología y pequeñas piezas de arte. Del mismo modo, el centro encuentra también un lugar fuera de sus paredes: en el mercado, en contacto con la tierra, o preparando una hornada de galletas en la cocina. En los talleres Pra-ita, abiertos a todo el mundo, la alimentación se convierte en la protagonista a través de todos sus elementos y formas.

Son muchos los aspectos que intervienen en nuestro bienestar, y  por ello, expertos en nutrición, psicología, y hasta reposteros, se dan cita en este centro único con un único fin: liberar al ser pra-ita de cada uno y satisfacer su necesidad de paz y bienestar.